Hola de nuevo, todólogos. Hace un par de noches llegué al punto más bajo de una crisis existencial muy seria. Llegué al punto de en realidad no saber qué hago en este mundo.
El caso es que, cuando estuve en el punto más bajo, gracias a una amiga que quiero y adoro mucho, empecé a pensar, y en un chispazo hice el descubrimiento más importante que jamás había hecho sobre mi vida. Por fin encontré una respuesta que me convence sobre el por qué de mi forma de ser.
Me di cuenta de que, a pesar de que hasta ahora, a mis 22 años, estoy estudiando Filosofía, yo soy un Filósofo de nacimiento. La razón es ésta: yo siempre me he cuestionado el fin último de todas las cosas. Desde niño, si algo no me llena, o si sé que algo, al final, no me deja nada o no me servirá para nada sustancial, simplemente me aburre y no lo hago. Desde niño siempre he sido muy muy curioso, necesito saber por qué pasan las cosas, para qué son las cosas, cómo funcionan, etc. Desde niño he desarmado los carritos de control remoto para ver cómo funcionan los motores, desde niño, si algo me llama la atención, lo busco, lo toco, lo aprendo a usar, etc.
Es por esta razón que no le tengo miedo a mover botones, a quitar tornillos, a los softwares nuevos que nunca he usado, etc. Es por eso que no me es tan difícil aprender cosas nuevas. Siempre busco el fin último de las cosas.
Leer el resto de esta entrada »
Comentarios Recientes